viernes, 2 de febrero de 2018

SynEntropya política 2018 - Eslogan de expresidentes

(Ésta nota fue publicada en mi perfil de Facebook el 07/08/2017, la reproduzco aquí con algunos ajustes pues aplica para el momento electoral)

No tengo la referencia exacta, agradezco ayuda en eso

El 7 de agosto podría considerarse una fiesta bisiesta y, como el refrán, podría ser funesta. Lo digo porque, cada cuatro años, el 7 de agosto es la posesión del nuevo presidente de los colombianos, aunque el que se posesione no nos guste a muchos. Hace 35 años, en 1982, se posesionó Belisario Betancur y dentro de un año ¿quién se posesionará?...

Pensando en eso me puse en la tediosa tarea de buscar el eslogan de campaña usado por los presidentes que conocí, aquellos que “me han gobernado” o que han gobernado durante mi existencia. Los conozco bien sea por mis recuerdos perdidos o por esas muchas lecturas que uno suele olvidar pero cuyo eco retumba a diario en mi mente... Por ejemplo: a Belisario lo recuerdo porque mi papá tenía mucha publicidad de él y mis más viejos recuerdos del pueblo (año 1985)  son afiches de Belisario (también de cigarrillos piel roja) y libros de la campaña de Alfabetización Camina. A Barco lo recuerdo porque, al ser Nortesantandereano, en segundo primaria (año 1986) nos pusieron a leer y memorizar su biografía. A Gaviria lo recuerdo por el apagón y su voz chillona y porque era un desconocido que surgió con la muerte de Galán y de Pizarro, en especial de Pizarro. A Samper, inolvidable, por el elefante y el 8000. A “Pastranita”, porque presentaba en televisión, por la silla vacía y por el Caguán, pero también por el 8000. Al “innombrable” de mano firme y corazón grande, por las cifras del Centro de Memoria Histórica sobre paramilitarismo, desaparecidos, muertos, etc y por las cifras terribles de corrupción. Y a “Juanma”, claro, por el Premio Nobel y por la PAZ con las FARC y otro montón de cifras de corrupción...

¿Quién será el nuevo presidente dentro de un año? ¿Cuál será su eslogan de campaña? ¿Obrará inteligentemente el pueblo colombiano al elegir? Pues aquí les dejo la historia patria a blanco y negro (para no entrar en el dilema partidista). Si encuentran algo mejor, lo agradezco para el archivo... Y conviene comenzar a pensar en términos de campaña electoral, a pensar muy bien, a recordar la historia y proyectarse en el tiempo. Como lo dice la historia, el eslogan de campaña no ayuda mucho en la importante decisión que implica el voto... y tampoco representa mucho de lo que realmente termina ocurriendo con el ganador...

1982 Belisario Betancour: “Belisario: el inconforme que necesita Colombia”



1986 Virgilio Barco: “¡Dale Rojo Dale!”
 


1990 Cesar Gaviria: “Con Gaviria habrá futuro”


 
1994 Ernesto Samper: “Es el tiempo de la Gente, Samper Presidente”
 

1998 Andrés Pastrana: “El cambio es ahora”
 


2002 Alvaro Uribe: “Primero Colombia”
 

2006 Alvaro Uribe: “Mano firme corazón grande”
 

2010 Juan Manuel Santos: “Para seguir avanzando”
 


2014 Juan Manuel Santos: “Hemos hecho mucho, falta mucho por hacer”



2018 Hay varios candidatos, pero hay que esperar a marzo...

Fuente Revista SEMANA http://www.semana.com


Cuando digo nosotros (sobre género, número y lenguaje)


Cuando digo nosotros me refiero a tu y yo, ambos, juntos, los dos. ¿Es ésta frase excluyente por usar sólo palabras de género masculino? Considero que NO, nada más incluyente que un nosotros, juntos, ambos, los dos. Entonces el problema no radica en las palabras, sino en el uso social de las palabras. Y la lucha feminista por transformar el lenguaje es un intento idealista y vano por recomponer una sociedad históricamente excluyente y desigual, no sólo en el género, sino también en el número: los pobres (económicamente hablando) son muchos, que comience a decir pobres y “pobras” no va a cambiar esa desigualdad. De manera que no es en las palabras donde debe exigirse la transformación, es en la sociedad, en nosotros (ustedes, ustedas y yo). Por eso la moda de equidad de género en el lenguaje es infuctuosa, pues se fundamenta en la creencia equivocada de que el poder reside en las palabras [1], cuando las palabras son sólo el símbolo socialmente aceptado para representar una realidad impuesta por minorías, para el caso, históricamente minorías masculinas y poderosas (económica y políticamente hablando). Por eso lo que debe cambiarse no es la palabra aceptada sino la realidad impuesta, es allí donde se necesitan los esfuerzos legales y las acciones.
 
El único poder que hoy nos confiere la palabra (o la lengua) aislada de la realidad social es el poder de denunciar, proponer y argumentar, para que juntos (ustedes, ustedas y yo) cambiemos la realidad histórica de desigualdad, exclusión, guerra, corrupción y un largo etcétera. Cuando logremos cambiar la realidad impuesta, entonces podremos pasar a los acuerdos sobre las palabras y segúramente ese día no será necesario hacer cambios...

Referencias:

[1] Me permito citar a Bordieu: “La ingenua cuestión del poder de las palabras está lógicamente contenida en la supresión inicial de la cuestión de los usos del lenguaje, por tanto, de las condiciones sociales de utilización de las palabras. Desde el momento en que se trate el lenguaje como un objeto autónomo, aceptando la radical separación de Saussure entre linguística interna y externa, entre la ciencia de la lengua y la ciencia de los usos sociales de la lengua, nos vemos abocados a buscar el poder de las palabras en las propias palabras, es decir, allí donde este poder no está... El poder de las palabras sólo es el poder delegado del portavoz...”  https://ses.unam.mx/docencia/2018I/Bordieu2001_QueSignificaHablar.pdf

[2] Imagen del libro Ramón Preocupón de Anthony Browe https://www.youtube.com/watch?v=T36-d2J87Og

miércoles, 31 de enero de 2018

La bombilla más vieja del mundo que aún funciona: Obsolescencia Programada

En entradas anteriores de SynEntropya aparece la promesa de procurar mayor synergya para reducir la entropya, es decir, escribir más pues no es posible dejar de leer. Entonces, el primer camino evidente es escribir acerca de todo lo leido, que, necesariamente, debe releerse y profundizarse. Una de esas muchas lecturas que merecen, al menos, un lacónico comentario en twitter o una nota en Facebook es el ensayo de Serge Latouche Hecho para tirar: la irracionalidad de la obsolescencia programada (año 2012). El ensayo expone la historia y los detalles económicos, sociológicos, éticos e incluso tecnológicos de un fenómeno macabro, pero común y aceptado en la sociedad de consumo: comprar, tirar y comprar. 

Comentar el libro implica releerlo siguiendo (parcialmente) una metodología de lectura posmoderna: detenerse en cada nota de pié de página y en cada cita y referencia, pero intentando seguir buenas prácticas y evitar prácticas inapropiadas. Y la primera nota de pie de página y referencia es el documental titulado Comprar, tirar y comprar, de Cosima Dannoritzer (año 2010), disponible en Youtube (mientras no aparezcan reclamaciones de derechos de autor). Serge Latouche cuenta que la experiencia durante la filmación del documental inspiró la escritura del libro. Por eso el documental y el libro tienen muchas ideas en común, en especial la evidencia anecdótica, los hechos. Lógicamente, el orden narrativo y la profundidad del libro y el documental son diferentes. A quien le interese el tema puede ver el documental y luego leer el libro, aunque es muy recomendable al revés y es totalmente recomendado leer el libro varias veces y profundizar en las refencias.

El documental tiene una duración de una hora, catorce minutos y cuarenta y nueve segundos (1:14:49). Luego de una introducción que se centra en la obsolescencia de las impresoras, desde el minuto 00:03:59 hasta 00:16:29 se narra la historia de la obsolescencia programada en las bombillas, símbolo por excelencia de las grandes ideas, de la innovación y la creatividad, en honor al popular inventor (y patentador) Thomas Alba Edison.

Fuente https://farm6.static.flickr.com/5202/5366637592_0a193a8fcf.jpg

El documental cuenta que en la estación de bomberos de Livermore - California se encuentra la bombilla más antigua del mundo que aún funciona. Según las evidencias la bombilla data del año 1901, fue descubierta por casualidad en 1972 y sus misterios fueron develados por un reportero de nombre Mike Dalton. En el año 2011 le celebraron a la bombilla una fiesta de cumpleaños y a la fecha sigue funcionando. Esa bombilla es todo un monumento en contra de los carteles de la obsolescencia programada: reducir la vida útil y la calidad de los productos para estimular la demanda, las ventas y el crecimiento económico.

Pues bien, la famosa bombilla que menciona el documental tiene su propio sitio web, equipada con muchas cámaras de video y mucho almacenamiento pues, debido a la obsolescencia programada, las cámaras se dañan y la bombilla sigue ahí: con ciento diecisiete años y contando. ¿Cuántos muertos más dejará la guerra en Colombia mientras las bombilla aún sigue funcionando? ¿Cuánto dinero robará la corrupción colombiana mientras las bombilla aún sigue funcionando? Por ahora, aquí la foto de hoy de ésta lumbrera, justo a la hora del gran eclipse lunar, de la superluna:

Fuente http://www.centennialbulb.org/cam.htm

El documental y el libro cuentan que en 1881 las bombillas de Thomas Edison duraban mil quinientas (1500) horas y que esa duración fue mejorando, al punto de conseguir una duración de dos mil quinientas (2500) horas en 1924. En ese año se creó el cartel llamado Phoebus, con el oscuro propósito de programar (la obsolescencia) la duración de las bombillas a sólo mil (1000) horas. El cartel operó hasta 1942, cuando el gobierno de Estados Unidos inició una demanda por competencia desleal, fijación indebida de precios y reducción de la duración de las bombillas. La historia terminó en 1953 con sanciones para las empresas involucradas en el litigio, sin embargo, pese a las sanciones y las medidas de los gobiernos para evitar éste tipo corrupción, la duración de las bombillas ya estaba "estandarizada" a mil (1000) horas y nada cambió.

Además del ejemplo de la obsolescencia programada en las bombillas, el documental y el libro explican el caso de los automóviles, la competencia entre Ford y General Motors, la revolución industrial y finalmente la primera aparición escrita del término "obsolescencia programada" en un documento de 1932, de Bernard London. Se tratan casos como las impresoras, para las cuales son más costosos los repuestos e insumos que los nuevos modelos. Las nuevas TIC, las baterías de los teléfonos inteligentes, el caso específico de los iPod de Apple. El caso histórico del nylon y sus derivados y la paradoja de los científicos obligados por la industria (los productores) a reducir la calidad de un producto, en detrimento de la humanidad (los consumidores), cuando lo deseable es lo contrario. Aparece entonces el tema ético y la afirmación de Serge Latouche sobre la obsolescencia de de la misma ética y del hombre. La obsolescencia programada y los temas éticos son, según el documental, parte de los currículos de ingeniería, aunque en Colombia posiblemente no sea así (y no es sólo porque los puentes se caen antes de que empiecen a funcionar).

Otra idea interesante y fundamental del libro y el documental es la sostenibilidad del medio ambiente, la supervivencia del planeta. Un tópico preocupante y en el que se enfocan parte de los esfuerzos es el manejo de los residuos, la basura que origina la obsolescencia programada. Mucha de esa basura ingresa a Latinoamérica como productos de segunda clase. Por supuesto, son productos útiles, pero en corto tiempo serán basura. Y otra parte de la basura se lleva a África, a paises como Ghana, que luchan por resolver un problema heredado de las potencias mundiales y su obsolescencia programada. África, además de ser abusada por el mundo como basurero, también comienza a quedarse sin agua y mañana podría ser Colombia, llena de TIC programada para ser obsoleta en seis (6) meses.

Fuente http://www.ngenespanol.com/el-mundo/hoy/15/03/13/Agbogbloshie-basurero-tecnologico-mas-grande-ghana/

Regresando al tema ético y uniéndolo con la ciencia y la ingeniería, el documental muestra que la naturaleza tiene círculos virtuosos donde todo se reutiliza, donde nada es basura, donde al principio fundamental es compartir (hay fragmentos emotivos sobre el compartir en la película Lucy con Morgan Freeman  y Scarlett Johansson), en lugar del capitalismo salvaje al que sólo le interesa el crecimiento económico pero con monopolio y desigualdad, un crecimiento en riquezas inertes y superfluas, el dinero tiene más valor que la naturaleza y lo humano.

Al final del documental aparece Serge Latouche (el autor del libro) hablando sobre la felicidad y su propuesta de abandonar el modelo de producción y consumo: Como dice Latouche en el libro: es necesario romper el círculo vicioso en el que "la publicidad crea la necesidad de consumir, el crédito [del sistema financiero y de gobierno] ofrece los medios [para consumir, incluso al costo de los monopolios, la desigualdad y la deuda permanente] y la obsolescencia programada renueva la necesidad [permanentemente]". Es una "adicción al crecimiento", "un afán de crecer por crecer", "un escandoloso desconocimiento y desprecio de la naturaleza y lo humano".

Para concluir, la pregunta que todos deben hacerse es ¿qué tan capaz es la humanidad de unirse (synergya) para resolver el caos (entropya) al que ha conducido el modelo de sociedad de consumo? ¿Qué tanta SynEntropya tiene la humanidad?


viernes, 26 de enero de 2018

Leer y Escribir en mi burbuja

Las promesas de leer y escribir casi nunca se cumplen o casi nunca las he cumplido, para no generalizar. Uno simplemente lee o escribe según lo que quiere y lo que puede. A veces uno lee y escribe lo que le toca, pero eso carece de valor, aunque no de precio. Pero es muy difícil que uno lea o escriba bajo la imposición radical de los objetivos, las metas y los indicadores. La lectura y la escritura son actos individuales de comunicación y son consecuencia del contexto, de los anhelos, de las pasiones y los deseos, de las acciones, de otros compromisos diferentes a indicadores impuestos, a veces sin consultar. Uno simplemente lee y escribe porque siente la necesidad y no por eso es necesario. Como dice Darío Botero Uribe en su libro ¿por qué escribo?: "...escribo para enseñar que la reflexión no nos hace mejores ni peores; sólo nos ayuda a entender cómo somos...", "...escribo para multiplicarme en las ideas de muchos y en las verdades de pocos...", "...escribo para comunicarte que excepto por tu mirada, todo lo he aprendido en los libros..."...

Yo he leido y he escrito, aunque no publique. La lectura y la escritura son mi entropía y mi sinergia, mi synentropya. Pero siempre he leido y leeré mucho más de lo que escribo: Para una palabra cinco lecturas. Para una frase diez. Para un párrafo cincuenta. Para un artículo cien. Para un libro, media vida. Como dicen que dijo Borges:

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito;
a mí me enorgullecen las que he leído...
...El joven, ante el libro,
se impone una disciplina precisa
y lo hace en pos de un conocimiento preciso;
a mis años, toda empresa es una aventura
que linda con la noche..."

Aquí sigo, leyendo y escribiendo en mi burbuja, aunque no la burbuja de Internet...., o eso creo....

miércoles, 21 de diciembre de 2016

Cumplir años...

Pienso que cumplir años es la oportunidad que nos brinda la vida para agradecer por el pasado e ilusionarse con el futuro. Y cumplir años en época de Navidad y Fin de Año refuerza esa oportunidad, la convierte en una obligación. Pero no es algo fácil. Primero son muchas las distracciones e impedimentos: el trabajo, las alarmas de Facebook, las llamadas telefónicas, la partida de la torta, el almuerzo y un largo etcetera. El día del cumpleaños se termina y fue poco el tiempo para la reflexión. Segundo, nuestra mente se enfoca en el ahora, los anhelos de siempre, los fugaces recuerdos de lo bueno y lo malo, pero nunca logramos aprovechar la oportunidad de agradecer e ilusionarnos, terminamos haciendo promesas que solemos incumplirnos.

Por eso hoy quiero aprovechar la oportunidad de iniciar mi año treinta y siete (37), pues no se sabe qué pasará mañana... Agradezco todo lo que he leido y aprendido y a todas las personas que lo han propiciado: mi mamá, mi esposa, mis hermanos, mis profesores, mis amigos... Me ilusiono con escribir más (o al menos transcribir), para retroalimentarme y retroalimentar al mundo. La vida me ha dado éste año esa oportunidad.

Como ya lo dije, es poco el tiempo. Por eso quiero cerrar con dos frases de Fernando Soto Aparicio que leí en una entrevista del Espectador y que hoy se vinieron a mi memoria. A Fernando Soto Aparicio lo leí por primera vez hace 25 años y tuve la oportunidad de conocerlo, estrechar su mano y tomarme una fotografía en la Feria del Libro de Bogotá del año 2014.



Lastimósamente Fernando Soto Aparicio murió éste año y en la Feria de Libro sentí nostalgia al ver su último libro en promoción... algún día espero leerlo...


Aquí las dos frases y que en el año 2017 podamos leer y escribir...

Frase 1: Se sigue viviendo hasta que ya no se pueda más. La vida es tan sumamente bella que aun doliéndole todo lo que le duele a uno con este mal, uno la bendice y la quiere cada vez más. Siempre se encuentra un nuevo sentido.

Frase 2: Tengo la esperanza de que haya un después, porque si se nace para morir, nacer es una idea sangrienta, cruel y estúpida. Si no hay nada después de la muerte la vida sería una burla que no merecemos.

domingo, 28 de agosto de 2016

Sobre una pintura vieja, las TIC y el camino de la vida...

En la casa de  mis nonos (mis abuelos) paternos en Chinácota hay una pintura antigua del Sagrado Corazón de Jesús rodeado de quince (15) escenas de la vida de Jesús, Cristo. Mi nona dijo que esa pintura era una herencia de sus nonos a su mamá, quien había sido hija única. Es decir, esa pintura era de mis tatarabuelos. Además, mi nona también dijo que la bisabuela era del siglo antepasado, de los años mil ochocientos (1800), así que la pintura era de esa época.

La pintura siempre me llamó la atención y en un viaje que realicé a Chinácota el veintitres (23) de Agosto de 2016 le tomé varias fotografías con mi teléfono móvil, una de ellas a continuación:


Subí un par de fotografías al motor de búsqueda de imágenes de Google pero no logré encontrar información útil. Probé usando mezclas de patrón de búsqueda con texto e imagen, en varios idiomas, apoyándome en el traductor de Google. Luego de varias horas encontré un Museo Digital en Suecia con muchas imágenes religiosas y pinturas de siglos pasados, entre ellas un Sagrado Corazón similar pero en otros colores:



El Museo permite realizar consultas en línea, de manera que envié la consulta y por correo me respondieron informándome que trasladarían la duda al curador encargado del museo sueco. A continuación la imagen del primer correo y respuesta:



Algunos días después me dieron una respuesta definitiva con el autor de la pintura: un artista alemán llamado Fridolin Leiber (1853-1912), quien trabajó con pinturas religiosas:



Busqué sobre el señor Fridolin Leiber y encontré varias pinturas interesantes. Pero, entonces, comenzó la entropía, el alemán es algo confuso y empecé a confundir a varios pintores alemanes que se llamaron Leiber, todos con muchas pinturas muy interesantes. La sinergia llegó al encontrar dos pinturas que muestran el camino de la vida (palabra alemana Stufenalter) para mujeres y hombres y que están firmadas por el mismo autor de la pintura inicial del Sagrado Corazón.



No voy a escribir sobre éstas dos útimas pinturas, sólo dejo para que ustedes lean y juzguen. A mi, particularmente, me generó muchos pensamientos e interpretaciones...

  • Las TIC me permitieron buscar con cierta facilidad información gráfica, información muy antigua y especializada, ésto es algo que hace veinte años (20) no era sencillo.
  • Lo que inició como una búsqueda sobre la historia de una pintura antigua terminó en la reflexión del camino de la vida (Stufenalter) y cómo ese camino desde hace muchos años ha estado condicionado al género, masculino o femenino (religiosamente, socialmente, culturalmente, económicamente...).
  • Sólo sobrevivimos y trascendemos dejando registro humano, escrito, gráfico, sonoro o de algún tipo palpable por los sentidos.  Algunos logran trascender con las letras, el arte, la ciencia y muchas otras producciones humanas, pero el registro humano es su genética, la cual se mantiene de generación en generación a través de los hijos.
Así como dice la teoría que operan en los sistemas la sinergia y la entropía, así operó en ésta entrada del Blog: una pequeña búsqueda generó un caos de informacion y un pequeño hallazgo redujo el caos, hizo sinergia, aunque luego regresa el caos, pero eso es la SynEntropya...





jueves, 30 de julio de 2015

Synentropya Tecnológica: Uber, las Apps para Taxi y un libro

Una analogía para el caso Uber

Supongamos que me revive la fe en el poder transformador de las TIC para construir un mundo mejor, para, por ejemplo, reducir la pobreza y reducir las desigualdades. Entonces tomo mis ahorros y me voy a uno de esos pueblos olvidados y abandonados, donde no llegan las APPs físicas (autopistas para la prosperidad), aunque si llegan las APPs virtuales (aplicaciones <applications> para dispositivos móviles). En dicho  pueblo fundo una escuela de TIC y deportes, fútbol específicamente y me dedico a enseñar a jóvenes a desarrollar APPs para ese contexto. Un joven emprendedor, un pilo, desarrolla una aplicación que permite ver en vivo y en directo un partido de fútbol, para que aquellas personas que asisten a los estadios se conviertan en multiplicadores y las personas del olvidado y abandonado pueblo puedan ver los partidos, acabando con el monopolio agresivo y grosero de los medios de comunicación. En esta hipotética situación, el error que se comete es ignorar la legislación y acuerdos empresariales en lo referente a transmisión de eventos deportivos, así como la legislación en materia de televisión, entre otras. El emprendedor puede alegar que: constituyó legalmente una empresa de tecnología, algo que el Gobierno Nacional promueve y apoya, que el mundo cambió y que las leyes deben evolucionar.

El problema simple y aparente y su solución

La anterior situación hipotética es similar a lo que sucede con Uber, pues está ignorando la reglamentación existente en materia de transporte, lo más reciente el Decreto 0348 de 2015 y la Circular 001 de la Superintendencia de Transporte. Mientras las aplicaciones como EsayTaxy y Tappsi se limitan a proveer TIC al gremio taxista, Uber trasciende ese gremio y permite que cualquiera se convierta en transportador, sin cumplir la totalidad de los requisitos establecidos en las leyes, por eso el gremio protesta, porque, usando la expresión popular, "se les metieron al rancho". La solución es simple, las leyes deben evolucionar. El Gobierno ya anunció reuniones para lograr acuerdos y cambios en la regulación de dicha materia, amanecerá y veremos, pero hay mucho más de fondo en el tema.

El verdadero problema que se esconde

Todos nos ofuscamos y nos quejamos cuando un taxista nos dice "para allá no voy" y todos sufrimos el miedo de imaginar un paseo millonario cuando tomamos un taxi en la calle. Todos rechazamos la mala cultura que ha invadido al gremio transportador. Entre muchos otros, este tipo de problemas han favorecido la guerra de las apps para pedir taxi. Sin embargo, no muchos se han tomado el trabajo de indagar sobre los "grandes señores" o "zares" que están detrás de los taxistas, ver por ejemplo "El Zar de los taxis de Bogotá", "El zar de los taxis en Medellín", "El zar de los taxis en Cúcuta" y "Los taxistas no son...". Ahora bien, en la situación hipotética, los gigantes monopolios de los medios de comunicación no saldrían a la calle a protestar como lo hicieron los taxistas en el caso Uber, pues los primeros tienen un poder mucho  mayor que los pequeños monopolios del taxi. Los primeros podrían comprar la app del emprendedor o simplemente anularlo de por vida con el apoyo de sus amigos del Estado. Los segundos, en cambio, son vasallos de unos señores feudales en una época capitalista. Uber es otro cuento, está  más cerca de los primeros que de los segundos, así que el verdadero problema es el control al monopolio del transporte, sobre todo en una ciudad como Bogotá, donde la movilidad es un caos.

¿Qué se puede esperar en el futuro?

Uber y los zares de los taxis son monopolios diferentes, quizá más diferentes en lo social y político que en lo político y económico, aunque quizás no tanto. EsayTaxy y Tappsi no pueden considerarse aún monopolios, por lo menos no en el contexto colombiano. Ellos son verdaderos emprendedores y ojalá hubiesen muchos más, pues lo que se viene es una cruel guerra de lobby ante el Gobierno, para que la reglamentación se ajuste favoreciendo a quien tenga mayor capital político y económico, pues así funciona el capitalismo moderno.

El panorama no es alentador si se considera la tradición política del país y el engaño político detrás de las TIC. No quiero hablar mucho al respecto en esta entrada, voy a limitarme a dejarles de tarea la lectura del libro Desconexión Digital de Robert W. McChesney y a citar el inicio del párrafo final: "Si se deja que sigan su curso actual, impulsadas por las necesidades del capital, las tecnologías digitales pueden acabar aplicándose de maneras extraordinariamente perjudiciales para la libertad, la democracia y todo lo que esté remotamente relacionado con una vida decente". Quizás pronto escriba un poco más sobre este maravilloso libro.




A manera de conclusión

Leía recientemente en un blog de un emprendedor de TIC que el individualismo es una de las razones que impiden en Colombia el florecimiento del "entrepreneur IT", una característica entrópica de nuestra sociedad, su falta de sinergia. Una situación extrema muy desafortunada que quizás es mundial. Cuando hay mucha entropía y no hay sinergia, el sistema muere o se transforma, de cualquier manera el sistema inicial desaparece. Desde synentropya la promesa es escribir más sobre lo que leo, es la única manera de hacer sinergia, aunque a veces creo que eso genera más entropía, por aquello de la inercia del statu quo. Pero de eso se trata, de subvertir synentropya.