jueves, 20 de julio de 2023

¿Independencia?

A propósito de la conmemoración (diferente a celebración) de la independencia, transcribo este recuerdos, un fragmento de un artículo de William Ospina, del año 2020, donde se retrata nuestra realidad colombiana: más de dos siglos de gobernantes que traicionaron y siguen traicionando el sueño de Bolívar y del pueblo. Hoy, por primera vez en siglos, gobierna alguien más cercano a ese sueño, quien igual que Bolívar se enfrenta a esa mafias económicas y políticas que se oponen para proteger sus intereses:

"...Nuestros países han estado hundidos en la desigualdad y en la injusticia desde antes de la Independencia. Sus élites siempre se identificaron, en el discurso, con los grandes ideales de la Ilustración y de la Revolución francesa, pero fundaron regímenes oligárquicos y tramposos, que gobernaban para privilegiados, violaban las leyes que fingían defender y no llevaban a la práctica más que las formas de la democracia liberal..."
Fuente:

Copia de seguridad en WebArchive:

Sobre la felicidad...

A diario leo, escribo y comparto en redes sociales. En este blog procuro dejar aquello que me gustaría encontrar rápido, porque la memoria humana, aunque prodigiosa, suele engañarnos.

Hoy quiero dejar este fragmento sobre la felicidad, que apareció en el servicio de recuerdos de Facebook, de un filósofo esloveno:

“Happiness was never important. The problem is that we don't know what we really want. What makes us happy is not to get what we want. But to dream about it. Happiness is for opportunists. So I think that the only life of deep satisfaction is a life of eternal struggle, especially struggle with oneself. If you want to remain happy, just remain stupid. Authentic masters are never happy; happiness is a category of slaves.”




sábado, 15 de julio de 2023

Revista Presencia - Chinácota



Dentro de mis reliquias históricas tengo una colección de revistas de mi papá, Alvaro Eduardo Vera Jaúregui, coplero bajo el seudónimo de El Indio Guavita. Son revistas de los años  1983 y 1984, bajo la dirección del profesor Luis Humberto Pedraza, portadas de Teófilo Eduardo Álvarez R. La revista se titulaba Presencia y tenía caracter cultural, una especie de magazine, que además incluía comentarios, críticas, noticias breves y publicidad del pueblo donde nací y me crié y de donde es toda mi familia: Chinácota, Norte de Santander.

Tenía como tarea pendiente escanear y publicar toda la colección de revistas. Previamente había publicado en este blog una entrada con el cuento Préstamo por Señas, que aparece en el número 2 de la revista. Y había creado otro blog, donde comencé a transcribir el libro Crónicas y Cuentos de Honorio Mora Sanchez, tarea que aún tengo pendiente. Aprovechando mis vacaciones de mitad de año, terminé esta tarea de digitalizar y publicar la Revista Presencia motivado por tres situaciones: 

En primer lugar, a inicios de este año me contactó Pedro Camilo Sánchez, quien aparece en Facebook como Peter Light. Pedro dijo ser familiar de los Marcucci, Jauregui y Duque de Chinácota, en épocas de migrantes italianos que pocos recuerdan, en especial quienes son nuevos en el pueblo. Pedro mencionó a su tía Aura Sanchez, quien tuvo por años una dulcería famosa, la mejor del pueblo, frente al colegio San Luis Gonzaga. Durante todo el semestre pasado, Pedro me insistió en digitalizar las revistas, para que sus abuelos y tíos abuelos pudiesen deleitarse con estos registros del pasado, de su pasado. Gracias Pedro por la insistencia y aquí ya está la promesa cumplida, ojalá podamos conocernos personalmente, tomarnos un café (o una cerveza para este clima cucuteño) y conversar un rato...

En segundo lugar, en Chinácota algunos se inventaron la cómica y equivocada historia de que el pueblo tiene menos años de los que realmente tiene, sin pruebas históricas y sin argumentos, de lo cual espero escribir en otra entrada posterior. Esta colección de revistas tiene parte de la historia de los preparativos para la celebración de los cuatrocientos cincuenta años (450) años del pueblo en 1985.

En tercer lugar, tuve la fortuna de estudiar y formarme en la Escuela de Niños Mariano Ospina Rodrigez y mi  mamá estudió y se graduó como Maestra Normalista de la Normal la Presentación para Señoritas, ambas en Chinácota. Y por estos días hay toda una polémica que involucra la sede viaja de la escuela, ahora en reconstrucción y la sede vieja de la Normal, que ya pide reconstrucción. Si puedo, espero escribir al respecto.

Esas tres cosas me llevaron a pensar un poco en la importancia de la historia, de la evidencia de la historia, para evitar que las nuevas generaciones y las personas foráneas que llegan a nuestros terruños ignoren el pasado, piensen que son Adanes y Evas, que antes de ellos nada existió y que pretendan borrar de un plumazo a las personas y los hechos del pasado, a quienes nos hicieron, a quienes nos debemos, pues no somos más que herederos de personas que ya murieron y a quienes debemos respeto y agradecimiento.

Así las cosas, dejo aquí la colección de esas revistas, sin ánimo de lucro, con fines meramente académicos y usando licencia Creative Commons Atribución - No Comercial - Compartir Igual 4.0 Internacional. Si alguien considera infringidos sus derechos de autor, por favor no me demande, conciliamos, mi único fin es educativo y mantener vivos los recuerdos... Desafortunadamente no está el número 4 de la revista, de junio de 1983. Y en el número 6, de agosto de 1983, están perdidas las páginas 9, 10, 11 y 12, donde estaban unas coplas de mi papá, las cuales pueden encontrar en su libro.

Finalmente, conocer y mantener viva  la historia es fundamental para la humanidad. Nos ayuda a no cometer los mismos errores y a seguir manteniendo y mejorar lo bueno. En estos tiempos de tecnología, ya se habla de humanidades digitales y de arqueología digital. Usando la misión de Google, el gigante que soporta esta plataforma de Blogger, este ejercicio consistió en "organizar la información del mundo y hacer que sea útil y accesible para todos". Es un esfuerzo por mantener viva nuestra humanidad, nuestra Presencia en el Universo.

Por si falla la visualización de la colección, dejo dos vínculos. El primero con acceso a la colección en línea y el segundo para descargar un ZIP con todos los PDF. No olviden citar, según la licencia... Y hagan viral esta publicación ;)



jueves, 13 de julio de 2023

El General en su Laberinto

En 1989, hace 34 años, salimos del pueblo hacia la ciudad, después de 3 años de la muerte de mi papá. Llegamos a vivir con mi nona materna y allí vivía un primo que comenzaba a estudiar una carrera técnica en computación. Mi primo tenía (además de sus apuntes de diagramas de flujo y matemática para computación) una primera edición del General en su Laberinto, de la editorial Oveja Negra, un libro que siempre quise tener y leer.

El año pasado, en una venta callejera, en el Parque Colón de Cúcuta (Parque la Victoria), encontré una primera edición original, así que la compré y estuvo guardada hasta estas vacaciones de mitad de año.



Acabo de terminarlo. Fue imposible resistirme a la tentación de publicar algunos fragmentos en redes sociales, lo cuales,  como siempre, transcribo aquí:


"...El miércoles 16 de junio recibió la noticia de que el gobierno había confirmado la pensión vitalicia que le acordó el congreso. Le acusó recibo al presidente Mosquera con una carta formal no exenta de ironía, y al terminar de  dictarla le dijo a Fernando imitando el plural mayestático y el énfasis ritual de José Palacios: Somos ricos. El martes 22 recibió el pasaporte para salir del país, y lo agitó en el aire diciendo: Somos libres. Dos días después, al despertar de una hora mal dormida, abrió los ojos en la hamaca, y dijo: Somos tristes..."

"...Y váyase ahora que todavía es joven, porque un día será  demasiado tarde, y entonces no se sentirá ni de aquí ni de allá. Se sentirá forastero en todas partes, y eso es peor que estar muerto. Lo miró directo a los ojos, se puso la mano abierta en el pecho, y concluyó: Dígamelo a mí..."

"...pero el general no se hacía ilusiones, pues sabía que en el Caribe cualquier causa de cualquier clase, hasta una muerte ilustre, podía ser el motivo de una parranda pública..."

"..Siempre los quiso distintos, para recordarlos a todos con su identidad propia, con el anhelo de sus ojos y la ansiedad de su aliento, y para que le dolieran sus muertes..."


"...A partir de entonces,  aquella había de ser su idea fija: empezar otra vez desde el principio, sabiendo que el enemigo estaba dentro y no fuera de la propia casa. Las oligarquías de cada país, que en la Nueva Granada estaban representadas por los santanderistas, y por el mismo Santander,  habían declarado la guerra a muerte contra la idea de la integridad, porque era contraria a los privilegios locales de las grandes familias.
Esa es la causa real y  única de esta guerra de dispersión que nos está matando, dijo el general. Y lo más triste es que se creen cambiando el mundo cuando lo que están es perpetuando el pensamiento más atrasado de España..."

"...Siempre será así, dijo, mientras los subalternos sigan mintiéndonos para complacernos..."

"...Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir..."

"...Ya lo sé, dijo él. Cada colombiano es un país enemigo..."
Un libro realmente conmovedor y fascinante, que muestra a un Simón Bolívar humano, cercano, diferente a ese mito de los libros de historia. Además, un libro que me refuerza mis convicciones o sesgos políticos: entre Longanizo y Casandro, sigo prefiriendo a Longanizo.

Cuando paso por una estatua del Libertador, siempre recuerdo el poema de Julio Florez

𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐧𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚 𝐭𝐚𝐫𝐝𝐞
(Julio Florez)
Todo nos llega tarde... hasta la muerte.
Nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.
Todo puede llegar; pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia; la alabanza,
cuando está ya la aspiración inerte.
La justicia nos muestra su balanza,
cuando sus siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el orbe avanza;
Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
sólo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde... hasta la muerte.


miércoles, 12 de julio de 2023

37 años de la muerte de mi papá

El recuerdo de la muerte de mi padre y su ausencia me han acompañado por 37 años. En mis recuerdos más antiguos siempre está el cementerio, las flores, las misas, los responsos... Y a veces esos recuerdos aparecen en sueños extraños y tormentosos. Crecí con eso, crecí asistiendo cada año en julio a la misa en el pueblo. La muerte como pretexto para la vida, porque en esa misa de cada año se daba el reencuentro con la familia en el pueblo.

Pero 37 años es mucho tiempo y el tiempo poco a poco va acabando con todo. Ya fallecieron dos tíos y el nono y la nona a sus 87 años ya no es la misma, aunque en la mente y el alma todos la seguimos viendo como la misma de hace tres décadas. Y nosotros tampoco somos los mismos...

De cualquier manera, este año 37 volví a cumplir la cita anual de visitar la tumba, de ponerle flores, de rezar y orar y  de pensar y repensar.


Por esta fecha y al visitar su tumba siempre recuerdo los manuscritos de mi papá, en especial la Rima LXI de Gustavo Adolfo Bécquer:

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena, en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?

Igual que el año pasado y que  los últimos siete años, hoy tengo revuelta el alma y la mente, pero sigo aquí y ojalá pueda seguir aquí y ojalá en un año siga aquí, en mejores condiciones que hoy...

viernes, 7 de julio de 2023

Para otros es el cielo

Escribir siempre será más difícil que leer y leer siempre será más placentero. Muchos podrán contrariarme y dirán que es al revés o que no es posible la comparación. Es una eterna dicotomía que se intenta resolver con la metáfora de la respiración. Lástima que los avatares de la vida tienen reservado el oficio de escribir a unas pocas personas y las demás debemos conformarnos con garabatear un poco o teclear, en estos tiempos de computación.

En ese ejercicio de leer y escribir, hoy quiero registrar en esta bitácora mi lectura de una novela dramática sobre un escritor y profesor, cuya autora es una escritora y profesora. Y mi lectura será la de un intento de profesor y escritor. Se trata de "Para otros es el cielo" de Piedad Bonnett.


No pretendo hacer una reseña. No solo porque ha sido uno de los libros más difíciles para mi, sino porque pienso que sería injusto y hasta imposible reseñarlo. Como en libros anteriores, dejé en redes sociales algunos fragmentos, los cuales copio a continuación.

"...No entendía la extraña manía de esta época, que no puede vivir sin un ruido de fondo. Un ruido de fondo, repitió mentalmente. Ya nuestro pensamiento es un horrible ruido de fondo, pensó. Siempre estamos oyéndonos a nosotros mismos, como si dentro de nuestros cerebros tuviéramos un eterno radio encendido. Nosotros opinando sobre nosotros mismos, sobre todo lo que vemos y oímos, sobre lo que alguna vez leímos o nos contaron. Es tal vez para matar esa voz interior, tan perturbadora, que la gente sintoniza a esos tontos comentaristas, o pone vallenatos, o enciende mecánicamente el televisor cuando llega a su casa..."

Me cuento entre quienes llega a casa y enciende la TV o pone música, incluso leo, escribo y estudio con música. Es una costumbre aprendida, a lo mejor crecí en medio del ruido, a lo mejor el ruido es mi silencio o le temo al silencio... 

"...El infierno, pensaba Alvar, no debe ser otra cosa que la suma incontable de minúsculos hechos que nos violentan sin sentido mientras la cordura nos dice que debemos ser tolerantes y no exteriorizar nuestro disgusto..."

En ese caso,  el agravante del infierno seguro es no poder tolerar ni exterioriza el disgusto... 

"...Quizá sea un error construir una existencia sobre el poder de la voluntad, no lo sé, ya es tarde para saberlo, había escrito Alvar. Con la voluntad, en todo caso, se había abierto paso desde muy pronto en un mundo insoportable, creyendo en su fuerza todopoderosa, y arrostrando muchas veces sentimientos tormentosos y dolor, de modo que con toda conciencia había ido construyendo el vacío, a cuya luminosidad hoy se entregaba de la manera más humilde, con la certidumbre sin alardes del vencido..."
A veces nos empeñamos en hacer  nuestra bendita voluntad y convertimos los sueños en pesadillas...
"...Ahora, por supuesto, después de tantos años y sobre todo de  golpe que había recibido de  Ramón, ya no quedaban restos de ese cariño entrañable, pues casi ningún amor o amistad resiste los embates del tiempo, pensaba Alvar. Se deja ver a  la madre o al padre o a la esposa o al amigo del alma, y el cariño va dando paso tan sólo al recuerdo del cariño, que brilla en la memoria como un resplandor moribundo que nos confirma que podríamos vivir solos, sin querer y sin ser queridos..."
El cariño y el amor que se mueren con el tiempo y como los muertos solo queda un recuerdo abstracto y una tumba fría y solitaria, tan solitaria como nosotros...
"...Sólo es feliz quien ha perdido toda esperanza, porque la esperanza es la mayor tortura que existe y la desesperanza la mayor dicha, citaba a  Zambrano, contó Alvar, y su gota de veneno había calado en su corazón, haciéndolo desde entonces resistente a los vientos y a los fuegos.
Durante años enteros leí todo lo que tuve a mano, de manera indiscriminada y voraz, como un adicto, escribió Alvar, pero con el tiempo he comprendido que para cada hombre existe un repertorio de unos pocos libros que le son suficientes, y ahora leo y releo las mismas cosas,  mezcladas con una que otra novedad. Una forma de volverse viejo, quizá, más llevadera que muchas otras. Durante años incansables, reiteraba, leí todo lo que mi curiosidad me pedía, con avidez y rigor, y hoy, sin embargo, me siento irremediablemente, atrozmente vacío..."
Sin palabras, vacío...
"...Había citado a Weininger siguiendo esa aséptica costumbre de la academia que siempre puso en práctica, aunque finalmente había llegado a despreciar: la de rendir veneración a las palabras de otros, como si finalmente el tiempo no hiciera irrelevante quién dice esto o lo otro, como si no fuera verdad aquello del autor único; y mientras las escribía no pudo dejar de pensar en que el propio Weininger no era ya nada, como también  nada sería él mañana, sólo un montón de polvo, de huesos que se deshacen, y en el caso de Weininger un dato enciclopédico, un ser del pasado que cobra  vida en nuestras mentes por unos minutos para voler enseguida a su nada eterna.
Soy un repugnante filósofo de bolsillo, un trascendental irremediable, había pensado Alvar después de escribir aquellas palabras, apresurándose a borrarlas, como si un pudor estético lo agobiara hasta enrojecer..."
Esa idea de las citaciones y las referencias, de esconder nuestros pensamientos y nuestras palabras en las palabras de terceros, de tratar las palabras como el ADN, un ADN cultural y abstracto...
"...Aquella vez habían terminado tomando tinto en una de las desapacibles cafeterías de  la facultad de Ciencias, y Marcel, sin mayores énfasis,  le había dicho a Alvar que apreciaba mucho su librito sobre la miarda, <un libro humilde y certero>, dijo. La universidad estaba en decadencia, no había duda, había proseguido aquella vez, y a eso habían contribuido todos esos gobernantes neoliberales enemigos de la cultura. Y era, también, por supuesto, territorio de vanidades y de envidias, pues los académicos suelen ser personas conflictivas, con poco contacto con la realidad. Pero si uno iba a ser explotado por un patrón, y por desgracia a él le tocaba serlo todavía por unos años, hasta su jubilación, era preferible que ese patrón fuera la universidad, más respetuoso y menos mezquino que casi todos los patrones..."
La Academia, la Universidad, el ethos (ó ego?) académico, la realidad que se esconde detrás de esa imagen de gran institución  y grandes personas, la gran mentira que a veces queremos cambiar y que luego caemos en cuenta que es imposible cambiar, porque la decostrucción no funciona, porque hay que destruir y construir de nuevo y la destrucción es contraria a los principios...
"...Durante años Marcel había querido convencer a Alvar de que dejara la universidad: mientras estuviera allí, decía, mientras tuviera que asistir a las tediosas reuniones profesorales,  y enterrar en sus horas en el inútil ejercicio de la corrección, no podría hacer lo que de verdad estaba obligado a hacer, que era escribir y publicar sus ensayos, cuyos temas conocía bien por haberlos discutido de vez en cuando en aquellos encuentros amistosos. Alvar lo oía silencioso. No se atrevía a contestarle -porque quizá para él mismo eso no estuviera claro- que permanecía en la universidad por física cobardía,  por vanidad y deseo de juventud, porque la  mirada de sus alumnos, como tantas otras,  era la que  le daba existencia, pero sobre todo porque allí, frente a sus estudiantes, se encendía la última chispita de fe que albergaba su corazón, debilitado desde hacía tanto por un corrosivo escepticismo que lo había vuelto poroso y blando como una esponja..."
De nuevo la Universidad y sus contradicciones y lugares comunes...
"...él le pidió que no hablara, poniéndole la mano en los labios. La dueña lo acompañó entonces hasta la puerta, le dio un pequeño beso de despedida, y le dijo al oído:
--Necesito una palabra.
En cuestión de un instante, Alvar entendió lo que no había entendido bien en las últimas semanas: estaba harto de las palabras. Eso había sido su vida: un trajinar con las palabras, buscando la precisa, la verdadera, la más hermosas y significativas. Ellas habían terminado por invadirlo, por sofocarlo, por hastiarlo, por suplantarlo. Las palabras lo habían traicionado y él a las palabras. Sus últimos días, en medio de su cacareo, lo que había estado tratando de hacer era volver al silencio.
Le dio a la mujer un beso superficial en la frente, se  dio la vuelta y abrió su carro. La luna se había ocultado detrás de las nubes y sólo se oía el croar de las ranas..."
Y la víspera del final de Alvar, en quien me vi retratado en varias partes del libro, retrato del que quisiera poder alejarme...