jueves, 13 de julio de 2023

El General en su Laberinto

En 1989, hace 34 años, salimos del pueblo hacia la ciudad, después de 3 años de la muerte de mi papá. Llegamos a vivir con mi nona materna y allí vivía un primo que comenzaba a estudiar una carrera técnica en computación. Mi primo tenía (además de sus apuntes de diagramas de flujo y matemática para computación) una primera edición del General en su Laberinto, de la editorial Oveja Negra, un libro que siempre quise tener y leer.

El año pasado, en una venta callejera, en el Parque Colón de Cúcuta (Parque la Victoria), encontré una primera edición original, así que la compré y estuvo guardada hasta estas vacaciones de mitad de año.



Acabo de terminarlo. Fue imposible resistirme a la tentación de publicar algunos fragmentos en redes sociales, lo cuales,  como siempre, transcribo aquí:


"...El miércoles 16 de junio recibió la noticia de que el gobierno había confirmado la pensión vitalicia que le acordó el congreso. Le acusó recibo al presidente Mosquera con una carta formal no exenta de ironía, y al terminar de  dictarla le dijo a Fernando imitando el plural mayestático y el énfasis ritual de José Palacios: Somos ricos. El martes 22 recibió el pasaporte para salir del país, y lo agitó en el aire diciendo: Somos libres. Dos días después, al despertar de una hora mal dormida, abrió los ojos en la hamaca, y dijo: Somos tristes..."

"...Y váyase ahora que todavía es joven, porque un día será  demasiado tarde, y entonces no se sentirá ni de aquí ni de allá. Se sentirá forastero en todas partes, y eso es peor que estar muerto. Lo miró directo a los ojos, se puso la mano abierta en el pecho, y concluyó: Dígamelo a mí..."

"...pero el general no se hacía ilusiones, pues sabía que en el Caribe cualquier causa de cualquier clase, hasta una muerte ilustre, podía ser el motivo de una parranda pública..."

"..Siempre los quiso distintos, para recordarlos a todos con su identidad propia, con el anhelo de sus ojos y la ansiedad de su aliento, y para que le dolieran sus muertes..."


"...A partir de entonces,  aquella había de ser su idea fija: empezar otra vez desde el principio, sabiendo que el enemigo estaba dentro y no fuera de la propia casa. Las oligarquías de cada país, que en la Nueva Granada estaban representadas por los santanderistas, y por el mismo Santander,  habían declarado la guerra a muerte contra la idea de la integridad, porque era contraria a los privilegios locales de las grandes familias.
Esa es la causa real y  única de esta guerra de dispersión que nos está matando, dijo el general. Y lo más triste es que se creen cambiando el mundo cuando lo que están es perpetuando el pensamiento más atrasado de España..."

"...Siempre será así, dijo, mientras los subalternos sigan mintiéndonos para complacernos..."

"...Todas las ideas que se les ocurren a los colombianos son para dividir..."

"...Ya lo sé, dijo él. Cada colombiano es un país enemigo..."
Un libro realmente conmovedor y fascinante, que muestra a un Simón Bolívar humano, cercano, diferente a ese mito de los libros de historia. Además, un libro que me refuerza mis convicciones o sesgos políticos: entre Longanizo y Casandro, sigo prefiriendo a Longanizo.

Cuando paso por una estatua del Libertador, siempre recuerdo el poema de Julio Florez

𝐓𝐨𝐝𝐨 𝐧𝐨𝐬 𝐥𝐥𝐞𝐠𝐚 𝐭𝐚𝐫𝐝𝐞
(Julio Florez)
Todo nos llega tarde... hasta la muerte.
Nunca se satisface ni se alcanza
la dulce posesión de una esperanza
cuando el deseo acósanos más fuerte.
Todo puede llegar; pero se advierte
que todo llega tarde: la bonanza,
después de la tragedia; la alabanza,
cuando está ya la aspiración inerte.
La justicia nos muestra su balanza,
cuando sus siglos en la historia vierte
el tiempo mudo que en el orbe avanza;
Y la gloria, esa ninfa de la suerte,
sólo en las viejas sepulturas danza.
Todo nos llega tarde... hasta la muerte.


miércoles, 12 de julio de 2023

37 años de la muerte de mi papá

El recuerdo de la muerte de mi padre y su ausencia me han acompañado por 37 años. En mis recuerdos más antiguos siempre está el cementerio, las flores, las misas, los responsos... Y a veces esos recuerdos aparecen en sueños extraños y tormentosos. Crecí con eso, crecí asistiendo cada año en julio a la misa en el pueblo. La muerte como pretexto para la vida, porque en esa misa de cada año se daba el reencuentro con la familia en el pueblo.

Pero 37 años es mucho tiempo y el tiempo poco a poco va acabando con todo. Ya fallecieron dos tíos y el nono y la nona a sus 87 años ya no es la misma, aunque en la mente y el alma todos la seguimos viendo como la misma de hace tres décadas. Y nosotros tampoco somos los mismos...

De cualquier manera, este año 37 volví a cumplir la cita anual de visitar la tumba, de ponerle flores, de rezar y orar y  de pensar y repensar.


Por esta fecha y al visitar su tumba siempre recuerdo los manuscritos de mi papá, en especial la Rima LXI de Gustavo Adolfo Bécquer:

Al ver mis horas de fiebre
e insomnio lentas pasar,
a la orilla de mi lecho,
¿quién se sentará?
Cuando la trémula mano
tienda, próximo a expirar,
buscando una mano amiga,
¿quién la estrechará?
Cuando la muerte vidríe
de mis ojos el cristal,
mis párpados aún abiertos,
¿quién los cerrará?
Cuando la campana suene
(si suena, en mi funeral),
una oración al oírla,
¿quién murmurará?
Cuando mis pálidos restos
oprima la tierra ya,
sobre la olvidada fosa,
¿quién vendrá a llorar?
¿Quién, en fin, al otro día,
cuando el sol vuelva a brillar,
de que pasé por el mundo,
¿quién se acordará?

Igual que el año pasado y que  los últimos siete años, hoy tengo revuelta el alma y la mente, pero sigo aquí y ojalá pueda seguir aquí y ojalá en un año siga aquí, en mejores condiciones que hoy...

viernes, 7 de julio de 2023

Para otros es el cielo

Escribir siempre será más difícil que leer y leer siempre será más placentero. Muchos podrán contrariarme y dirán que es al revés o que no es posible la comparación. Es una eterna dicotomía que se intenta resolver con la metáfora de la respiración. Lástima que los avatares de la vida tienen reservado el oficio de escribir a unas pocas personas y las demás debemos conformarnos con garabatear un poco o teclear, en estos tiempos de computación.

En ese ejercicio de leer y escribir, hoy quiero registrar en esta bitácora mi lectura de una novela dramática sobre un escritor y profesor, cuya autora es una escritora y profesora. Y mi lectura será la de un intento de profesor y escritor. Se trata de "Para otros es el cielo" de Piedad Bonnett.


No pretendo hacer una reseña. No solo porque ha sido uno de los libros más difíciles para mi, sino porque pienso que sería injusto y hasta imposible reseñarlo. Como en libros anteriores, dejé en redes sociales algunos fragmentos, los cuales copio a continuación.

"...No entendía la extraña manía de esta época, que no puede vivir sin un ruido de fondo. Un ruido de fondo, repitió mentalmente. Ya nuestro pensamiento es un horrible ruido de fondo, pensó. Siempre estamos oyéndonos a nosotros mismos, como si dentro de nuestros cerebros tuviéramos un eterno radio encendido. Nosotros opinando sobre nosotros mismos, sobre todo lo que vemos y oímos, sobre lo que alguna vez leímos o nos contaron. Es tal vez para matar esa voz interior, tan perturbadora, que la gente sintoniza a esos tontos comentaristas, o pone vallenatos, o enciende mecánicamente el televisor cuando llega a su casa..."

Me cuento entre quienes llega a casa y enciende la TV o pone música, incluso leo, escribo y estudio con música. Es una costumbre aprendida, a lo mejor crecí en medio del ruido, a lo mejor el ruido es mi silencio o le temo al silencio... 

"...El infierno, pensaba Alvar, no debe ser otra cosa que la suma incontable de minúsculos hechos que nos violentan sin sentido mientras la cordura nos dice que debemos ser tolerantes y no exteriorizar nuestro disgusto..."

En ese caso,  el agravante del infierno seguro es no poder tolerar ni exterioriza el disgusto... 

"...Quizá sea un error construir una existencia sobre el poder de la voluntad, no lo sé, ya es tarde para saberlo, había escrito Alvar. Con la voluntad, en todo caso, se había abierto paso desde muy pronto en un mundo insoportable, creyendo en su fuerza todopoderosa, y arrostrando muchas veces sentimientos tormentosos y dolor, de modo que con toda conciencia había ido construyendo el vacío, a cuya luminosidad hoy se entregaba de la manera más humilde, con la certidumbre sin alardes del vencido..."
A veces nos empeñamos en hacer  nuestra bendita voluntad y convertimos los sueños en pesadillas...
"...Ahora, por supuesto, después de tantos años y sobre todo de  golpe que había recibido de  Ramón, ya no quedaban restos de ese cariño entrañable, pues casi ningún amor o amistad resiste los embates del tiempo, pensaba Alvar. Se deja ver a  la madre o al padre o a la esposa o al amigo del alma, y el cariño va dando paso tan sólo al recuerdo del cariño, que brilla en la memoria como un resplandor moribundo que nos confirma que podríamos vivir solos, sin querer y sin ser queridos..."
El cariño y el amor que se mueren con el tiempo y como los muertos solo queda un recuerdo abstracto y una tumba fría y solitaria, tan solitaria como nosotros...
"...Sólo es feliz quien ha perdido toda esperanza, porque la esperanza es la mayor tortura que existe y la desesperanza la mayor dicha, citaba a  Zambrano, contó Alvar, y su gota de veneno había calado en su corazón, haciéndolo desde entonces resistente a los vientos y a los fuegos.
Durante años enteros leí todo lo que tuve a mano, de manera indiscriminada y voraz, como un adicto, escribió Alvar, pero con el tiempo he comprendido que para cada hombre existe un repertorio de unos pocos libros que le son suficientes, y ahora leo y releo las mismas cosas,  mezcladas con una que otra novedad. Una forma de volverse viejo, quizá, más llevadera que muchas otras. Durante años incansables, reiteraba, leí todo lo que mi curiosidad me pedía, con avidez y rigor, y hoy, sin embargo, me siento irremediablemente, atrozmente vacío..."
Sin palabras, vacío...
"...Había citado a Weininger siguiendo esa aséptica costumbre de la academia que siempre puso en práctica, aunque finalmente había llegado a despreciar: la de rendir veneración a las palabras de otros, como si finalmente el tiempo no hiciera irrelevante quién dice esto o lo otro, como si no fuera verdad aquello del autor único; y mientras las escribía no pudo dejar de pensar en que el propio Weininger no era ya nada, como también  nada sería él mañana, sólo un montón de polvo, de huesos que se deshacen, y en el caso de Weininger un dato enciclopédico, un ser del pasado que cobra  vida en nuestras mentes por unos minutos para voler enseguida a su nada eterna.
Soy un repugnante filósofo de bolsillo, un trascendental irremediable, había pensado Alvar después de escribir aquellas palabras, apresurándose a borrarlas, como si un pudor estético lo agobiara hasta enrojecer..."
Esa idea de las citaciones y las referencias, de esconder nuestros pensamientos y nuestras palabras en las palabras de terceros, de tratar las palabras como el ADN, un ADN cultural y abstracto...
"...Aquella vez habían terminado tomando tinto en una de las desapacibles cafeterías de  la facultad de Ciencias, y Marcel, sin mayores énfasis,  le había dicho a Alvar que apreciaba mucho su librito sobre la miarda, <un libro humilde y certero>, dijo. La universidad estaba en decadencia, no había duda, había proseguido aquella vez, y a eso habían contribuido todos esos gobernantes neoliberales enemigos de la cultura. Y era, también, por supuesto, territorio de vanidades y de envidias, pues los académicos suelen ser personas conflictivas, con poco contacto con la realidad. Pero si uno iba a ser explotado por un patrón, y por desgracia a él le tocaba serlo todavía por unos años, hasta su jubilación, era preferible que ese patrón fuera la universidad, más respetuoso y menos mezquino que casi todos los patrones..."
La Academia, la Universidad, el ethos (ó ego?) académico, la realidad que se esconde detrás de esa imagen de gran institución  y grandes personas, la gran mentira que a veces queremos cambiar y que luego caemos en cuenta que es imposible cambiar, porque la decostrucción no funciona, porque hay que destruir y construir de nuevo y la destrucción es contraria a los principios...
"...Durante años Marcel había querido convencer a Alvar de que dejara la universidad: mientras estuviera allí, decía, mientras tuviera que asistir a las tediosas reuniones profesorales,  y enterrar en sus horas en el inútil ejercicio de la corrección, no podría hacer lo que de verdad estaba obligado a hacer, que era escribir y publicar sus ensayos, cuyos temas conocía bien por haberlos discutido de vez en cuando en aquellos encuentros amistosos. Alvar lo oía silencioso. No se atrevía a contestarle -porque quizá para él mismo eso no estuviera claro- que permanecía en la universidad por física cobardía,  por vanidad y deseo de juventud, porque la  mirada de sus alumnos, como tantas otras,  era la que  le daba existencia, pero sobre todo porque allí, frente a sus estudiantes, se encendía la última chispita de fe que albergaba su corazón, debilitado desde hacía tanto por un corrosivo escepticismo que lo había vuelto poroso y blando como una esponja..."
De nuevo la Universidad y sus contradicciones y lugares comunes...
"...él le pidió que no hablara, poniéndole la mano en los labios. La dueña lo acompañó entonces hasta la puerta, le dio un pequeño beso de despedida, y le dijo al oído:
--Necesito una palabra.
En cuestión de un instante, Alvar entendió lo que no había entendido bien en las últimas semanas: estaba harto de las palabras. Eso había sido su vida: un trajinar con las palabras, buscando la precisa, la verdadera, la más hermosas y significativas. Ellas habían terminado por invadirlo, por sofocarlo, por hastiarlo, por suplantarlo. Las palabras lo habían traicionado y él a las palabras. Sus últimos días, en medio de su cacareo, lo que había estado tratando de hacer era volver al silencio.
Le dio a la mujer un beso superficial en la frente, se  dio la vuelta y abrió su carro. La luna se había ocultado detrás de las nubes y sólo se oía el croar de las ranas..."
Y la víspera del final de Alvar, en quien me vi retratado en varias partes del libro, retrato del que quisiera poder alejarme...

jueves, 29 de junio de 2023

Fin de semestre...

Terminó el semestre. Algunos estudiantes tenían la oportunidad de la habilitación y no la usaron. Otros no alcanzaron esa oportunidad y reprobaron directo. Y varios aprobaron directo. Algunos deberán repetir asignaturas y otros tienen la fortuna de seguir avanzando en su carrera. Y hay quienes se rindieron a mitad de camino y abandonaron o aplazaron para después...

El modelo triple AAA: Aprender, Aprobar y Alta calificación sigue funcionando. Los estudiantes aprenden. El ejemplo, la libertad, la autonomía y la motivación seguirán siendo la base de ese aprendizaje. Enseñamos con nuestro ejemplo. Si enseñar es mostrar, mostramos a los estudiantes el universo y ellos deciden, son libres y autónomos y en su interior y su exterior hay motivaciones que los impulsan. A veces se apaga la motivación, ese es un problema difícil en educación...

Siguen existiendo (y seguirán) quienes hacen trampa. Y entre ellos están quienes piensan que el profesor no se da cuenta o no les importa quedar en evidencia, que es peor. Aunque hacen trampa, aprenden. Incluso aprenden que está mal lo que hacen y ese aprendizaje los acompañará por siempre. Algunos de esos que hacen trampa llegan a cargos de poder y perpetúan lo peor de todos los tiempos, guiados por el ejemplo, ¡paradojas de la educación!. Pero son muy pocos, la mayoría realmente aprende y cambia. 

La trampa es consecuencia de las motivaciones. Hay quienes tienen por motivación mejorar o mantener su estatus social y económico, sin importar lo que deban sacrificar. Sacrifican su aprendizaje, sacrifican su ser y sacrifican a otras personas. Ante el mundo son poderosos y grandes personas, pero sabemos que nuestra condición de mortales no cambiará aunque juguemos a ser dioses y diosas. Así que los tramposos, aunque ganen, pierden, parafraseando al filósofo Marutana (el futbolista).

Ya se escucha el grito desesperado de los salones de clase vacíos. Sin estudiantes, todos los componentes de la infraestructura son simples ruinas, cavernas oscuras que encierran secretos de un pasado perdido. Los estudiantes son el Alma del Alma Mater, todo lo demás es vanidad de vanidades, como dice el Eclesiastés.

¿Y los profesores?... Ya lo dijo Tagore: 

"Children run out of the Temple and play in the dust. God watches their games and forget the priest"  ( Rabindranath Tagore - A Poet's School)

"Los niños salen corriendo del Templo y juegan en el polvo. Dios observa sus juegos y se olvida del sacerdote"

Para cerrar, en otro de mis blogs publiqué un par de fragmentos de una película mexicana que me gustó mucho, titulada "El último vagón", de la cual dejo aquí una fotografía y de nuevo los fragmentos de video:









martes, 16 de mayo de 2023

Poesía emboscada - No pudo la muerte vencerlos

Aunque muchos lo siguen negando, en Colombia gobiernan mafias de asesinos y corruptos, personas sin valores ni escrúpulos, para quienes la vida no tiene valor, aunque si precio, para quienes solo importa el poder, el tener y el placer...

Muchos confiamos en que las cosas cambien y mejoren, aunque sabemos que eso llevará mucho tiempo y requiere el concurso de todos juntos. Y en ese camino de cambio colaborativo y abierto, un gran instrumento de paz es la poesía y la cultura en general. Y un ejemplo es el libro Poesía Emboscada, en el que Saúl Gómez Mantilla, poeta de la región, compila poesías de 24 víctimas del conflicto, asesinados por alguna de  las muchas fuerzas oscuras, actores armados legales e ilegales.




Es un gran libro, que causa escalofríos y llanto, porque resulta incomprensible y devastador tanto sufrimiento, tanto mal, tanta muerte, tanta saña. En contraste con el talento y la sensibilidad que reflejan los poemas compilados en el libro.

Como todos tenemos dentro un intento de poeta, escribí estas palabras, en honor a esos muertos y  al poeta que hizo el gran trabajo de juntarlos y eternizarlos en este libro.

𝐍𝐨 𝐩𝐮𝐝𝐨 𝐥𝐚 𝐦𝐮𝐞𝐫𝐭𝐞 𝐯𝐞𝐧𝐜𝐞𝐫𝐥𝐨𝐬
Letra a letra hicieron palabras.
Palabra a palabra hicieron versos.
Verso a verso hicieron poemas.
Poema a poema hicieron páginas.
Página a página hicieron libros.
Libro a libro hicieron sus vidas.
Pero los poderosos
apagaron esas vidas,
porque eran vidas de verdad,
que pensaban, hablaban y escribían,
que cuestionaban y proponían,
que soñaban y hacían vida con su vida,
en lugar de la muerte eterna
de las inertes y asesinas
rocas del poder.
Pero no pudo la muerte vencerlos.
Recordando a Jorge Gaitán Durán
seguirán viviendo cada día en guerra,
como si fuera el último,
haciendo vida con sus palabras,
en la eternidad y sin riesgo de morir,
sin riesgo de ser asesinados de nuevo.

martes, 7 de febrero de 2023

Día de la marmota y una cita sobre la utopía y la rutina

El pasado 2 de febrero fue el día de la marmota, una celebración de algunas regiones norteamericanas, incluyendo Canadá, que intenta predecir el fin del invierno y la llegada de la primavera, dependiendo del comportamiento de una marmota.

Sobre esta celebración aprendí en una bonita película del mismo nombre (Groundhog Day), protagonizada por Bill Murray y Andie MacDowell. Dentro de las muchas ideas interesantes de esta película están la rutina y el tedio que ésta genera, en especial para los seres humanos que siempre están buscando, aprendiendo, descubriendo, creando, evolucionando, tal como sabemos hasta ahora que es la vida y el universo.


Curiosamente en redes sociales leí esta cita, atribuida a Victor Hugo:

"Sabe cuál es mi enfermedad? La utopía. 

Sabe cuál es la suya? La rutina.

La utopía es el porvenir que se esfuerza en nacer. 

La rutina es el pasado que se obstina en seguir".

Las rutinas son importantes y necesarias, nos ayudan a desarrollar hábitos, nos permiten mantener relaciones y tener cierto margen de certidumbre en un universo donde la vida se fundamenta en la evolución, en la búsqueda permanente, el descubrir y el crear...

Los cambios también son necesarios y a veces hay rutinas que congelan, que obstaculizan esos cambios, que generan retroceso al impedir la evolución a la par con el resto del universo.

La utopía nos ayuda a seguir avanzando, sin acabar con las rutinas y con su lado bueno. Se requiere un equilibrio entre ese pasado inmóvil que es la rutina y ese futuro incierto que es la utopía y justo ese equilibrio es el trabajo que debemos hacer en el tiempo presente.

Sobre la rutina recuerdo un par de fragmentos de cien años de soledad:

"..José Arcadio Buendía conversó con Prudencio Aguilar hasta el amanecer. Pocas horas después, estragado par la vigilia, entró al taller de Aureliano y le preguntó: «¿Qué día es hoy?» Aureliano le contestó que era  martes.  «Eso  mismo  pensaba  yo  -dijo  José  Arcadio  Buendía-.  Pero  de  pronto  me  he  dado  cuenta de que sigue siendo lunes, como ayer. Mira el cielo, mira las paredes, mira las begonias. También hoy es lunes. » Acostumbrado a sus manías, Aureliano no le hizo caso. Al día siguiente, miércoles,  José  Arcadio  Buendía  volvió  al  taller.  «Esto es  un  desastre  -dijo-.  Mira  el  aire,  oye  el  zumbido  del  sol,  igual  que  ayer  y  antier.  También  hoy  es  lunes.»  ... «La máquina del tiempo se ha descompuesto - casi sollozó  - y Úrsula y Amaranta tan lejos!»"

"...Viéndolo montar picaportes y desconectar relojes, Fernanda se preguntó si no estaría incurriendo también en el vicio de hacer para deshacer, como el coronel Aureliano Buendía con los pescaditos de oro, Amaranta con los botones y la mortaja, José Arcadio Segundo con los pergaminos y Úrsula con los recuerdos..." 

Y otro fragmento sobre la utopía:
«En el mundo están ocurriendo cosas increíbles -le decía a Úrsula-. Ahí mismo, al otro lado del río, hay toda clase de aparatos mágicos, mientras nosotros seguimos viviendo como los burros.»
Es equivocado insistir obstinadamente en la rutina, en repetir el pasado, en ignorar la realidad del universo cambiante y en movimiento. La misma receta de siempre solo nos congela en un mundo que ya pasó y no volverá, nos condena a morirnos en vida.

Tampoco se trata de cambios bruscos, abruptos, intempestivos, crueles. Se trata transiciones planeadas, organizadas, concertadas entre todos para que sean incluyentes y justas, donde todos ponen, en lugar de las imposiciones de una persona autoritaria...

Hay que seguir insistiendo en la utopía, que esa sea la principal rutina... aunque por pensar y vivir así nos llamen locos, como dice el poema de Raúl Gómez Jattin:

La locura espanta el tedio
como el viento espanta nubes
Ven oh sagrada locura
y embriágame en el reino de tu Fantasía

lunes, 30 de enero de 2023

Pasado, presente, futuro... Y Fábula de los tres hermanos...

El servicio de recuerdos de la red social Facebook nos recuerda a diario publicaciones de tiempos pasados, en especial aquellas que tuvieron reacciones del público. Hace unos días me recordó esta cita:

Life can only be understood backwards; but it must be lived forwards’ Søren Kierkegaard (Danish philosopher 1813–1855)

Esta frase me recordó la canción Fábula de los tres hermanos, de Silvio Rodriguez, que tiene este interesante video:

La complejidad de la vida nos obliga a jamás olvidar el pasado, a seguir escudriñando en el pasado para comprender y aprender, a mantener vivo ese pasado, bueno o malo, mientras la vida lo permita, porque después de la vida el tiempo hará lo suyo y nos borrará junto al pasado, como el mar hace con la arena de la playa...

La complejidad de la vida nos obliga a jamás renunciar al futuro, a seguir soñando, planeando, esperando, construyendo, mientras la vida lo permita, porque después de la vida el tiempo hará lo suyo y nos borrará junto al futuro, como el sol y la luna hacen con el día y la noche...

La complejidad de la vida nos obliga a escribir el presente, con el pasado y el futuro en nuestra mente y corazón y con la vida al servicio del tiempo, ese misterioso artilugio de la humanidad para explicar lo que aún no entiende de la vida...